UNA PREGUNTA PUEDE CAMBIAR EL COLOR DE LA NAVIDAD.
La Navidad es una época marcada por los reencuentros familiares o de quedar con esos amigos que de normal no ves, pero en Navidad siempre se encuentra tiempo para un café porque en estos días, “sí o sí nos vemos”.
Y esto es genial, porque las personas somos seres sociales por naturaleza, y la mayoría nos sentimos bien al relacionarlos con los demás.
Sin embargo, cuando una persona se encuentra en un momento de su vida que está remando contra una enfermedad o en un proceso de recuperación de lesión, esta época puede tener un poco de gris.
Los reencuentros son el momento perfecto para que le pregunten sobre su lesión o enfermedad, y la persona lo sabe.
A continuación te mostramos varias perspectivas sobre esta situación, que es probable que se dé alrededor de muchas mesas navideñas.
- LA PERSONA AFECTADA.
Como explicábamos en nuestro anterior artículo sobre plazos de recuperación, las preguntas sobre cuánto le queda a una persona que lleva más de 1-2 meses en recuperación, son muy frecuentes.
El día de Nochebuena, esa persona sabe que es “el mejor” escenario para que le vuelvan a preguntar.
Si es tu caso, ten preparada una respuesta estándar para todas las preguntas relacionadas con tu proceso de lesión y/o enfermedad que no te apetezcan contestar.
Un contraataque rápido puede ser suficiente “todo bien, ¿qué tal tú en el trabajo?, o un “todo igual, voy a por más jamón, ¿te traigo algo?”
Contraatacar o “huir” es bien y no es de ser maleducado si tu salud mental y desconexión está en juego.
2. EL FAMILIAR QUE PREGUNTA.
Partimos de la base de que tu objetivo al preguntar siempre es sumar y mostrar interés por tu familiar, pero quizá a la persona no le apetece hablar de su rodilla.
Con un “¿cómo estás?” ya la persona decidirá si hablarte de su rodilla si le apetece, o si decide responderte “muy bien, muy contento con el nuevo trabajo”.

María Herrero Herrero — Fisioterapeuta (Nº Col. 2538), Readaptadora, Lic. CC. AF. y Deporte
3. EL FAMILIAR QUE ESCUCHA, PERO NO PREGUNTA.
Tres personas en la conversación, el que pregunta, la persona que está remando en la enfermedad y tú.
Si sabes que esa línea de conversación no está siendo del agrado de la persona que está en recuperación, y la persona que pregunta no se da cuenta, tú puedes ayudarla.
Desvía el foco, una idea puede ser preguntándole a esa misma persona otra pregunta directa como “¿al final qué hacéis en Nochevieja?”, o a la persona que está preguntando, “¿sigues viajando tanto”?.
Cualquier pregunta externa a la lesión o enfermedad es buena para sumar.
4. EMPATÍA.
Quizá nunca te hayas planteado cómo pueden hacer sentir estas preguntas, pero si has llegado hasta aquí y estás leyendo esto, ya lo sabes.
Si estás en estas fechas junto a ella, seguramente la persona solo necesita que estés, aunque sea sin preguntar directamente, para sumar.
5. DIFRUTAR.
Mantener la esencia de disfrutar de estar con nuestros seres queridos en estas fechas debe seguir siendo el objetivo.
Ser consciente de estas cosas antes de que lleguen los días de Navidad puede aportar un granito de arena a que se consiga, y este es el objetivo de este artículo.
En EFiR aprovechamos estas fechas para “dar vacaciones” a las personas que pueden permitirse, según su momento de recuperación, no recibir tratamiento o hacer ejercicios de rehabilitación, precisamente para que sus días navideños no giren alrededor de su rodilla, poder cargar la pila mental viviendo la Navidad y ESTAR con sus seres queridos.
