¿POR QUÉ NOS MOVEMOS COMO NOS MOVEMOS?: 5 COSAS QUE TE GUSTARÍA SABER

ES CLAVE CONOCER CÓMO SOMOS Y ESTAR FUERTES PARA PREVENIR LESIONES.

 ¿Por qué mi hijo anda con los pies hacia afuera y su amigo anda “normal”?

Quizá te haya llamado la atención esto, o que los niños se agachan a jugar con algo en el suelo haciendo una cuclilla perfecta que a ti como adulto, o te cuesta o es imposible directamente.

Esto tiene su explicación.

A continuación te contamos 5 aspectos sobre por qué nos movemos como nos movemos y qué te puede ayudar a moverte mejor.  

  1. DISEÑO DEL CUERPO HUMANO.

El cuerpo humano está diseñado para moverse. Sin embargo, actualmente la sociedad es muy sedentaria. Cada vez hay menos trabajos físicos, más tecnología y se realizan menos desplazamientos andando.

Ante esta situación, lo que nos movamos determinará cuánto y cómo podremos seguir moviéndonos a medio y largo plazo.

2. FORMA DE HUESOS Y GENÉTICA.

Sin embargo, el cómo nos movemos está determinado por la forma de nuestros huesos.

Es decir, una niña que anda con las rodillas hacia dentro, es posible que lo haga porque la forma de su fémur hace que se mueva así. De la misma manera que un niño que ande con los pies hacia fuera, puede ser debido a la rotación externa que tengan sus tibias.

La forma de nuestros huesos tiene mucho de genética, por lo que podemos encontrar hijos que anden de forma muy parecida a sus familiares.

María Herrero Herrero —
Fisioterapeuta (Nº Col. 2538), Readaptadora,
Lic. CC. AF. y Deporte

3. MOVIMIENTO Y ESTIMULACIÓN DURANTE EL CRECIMIENTO.

La genética viene dada, sin embargo, hay un factor sobre el movimiento que sí es modificable. 

Cuanta más estimulación y cuantos más contextos motrices diferentes tengan los niños, más patrones de movimiento y coordinación desarrollarán. Especialmente hasta la adolescencia que se produce la poda sináptica.

Por ello no es recomendable la especialización temprana en un deporte,  sino hacer diferentes.

4. ENTRENAMIENTO DE FUERZA Y PREVENCIÓN.

Conocer cómo es nuestro cuerpo y cómo se adapta al movimiento, junto con el entrenamiento de fuerza, es clave para prevenir lesiones.

Una persona más fuerte, será más funcional y estará más adaptada a hacer actividades de carga, y tendrá menos posibilidades de tener dolor o lesión, a pesar de su anatomía.

5. COMPARARSE CON OTROS.

Hay personas que nacen con una forma de huesos que hace que se muevan de una manera muy óptima. Es fácil reconocer a estas personas, ya que tienen un cuerpo llamativo, en cuanto a “planta” y musculatura sin hacer deporte y hacen deporte de manera muy fluida.

No todas las personas tenemos esa suerte genética, y en la mayoría de los casos, por mucho deporte que hagamos, será imposible moverse tan eficiente.

Saber esto, nos permite tener objetivo factibles en el deporte, y no estar frustrados por no llegar a correr (o tener el cuerpo) igual que la otra persona.

Como ves, compararnos entre nosotros en muchas cosas no tiene sentido, ya que nos movemos según hemos nacido anatómicamente.

Sin embargo, si detectas que moviéndote tienes algún dolor que se repite, o ves que tu hijo no tiene dolor, pero ves que cojea o que tiene un movimiento muy característico diferente a otros niños, consulta con pediatría o con tu fisioterapeuta para confirmar que es normal según su anatomía, y por otra parte enseñarle a moverse de la forma más eficiente.

En EFiR consideramos esta una de las claves de la prevención de lesiones, conocer cómo somos y aprender a movernos en base a ello.

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